Tercer Ojo
El Tercer Ojo o Ajna (sánscrito आज्ञा, «mando», «orden») es el sexto de los siete chakras principales. Se localiza en el entrecejo, justo encima del puente nasal, en una zona que la fisiología occidental asocia con la glándula pineal. Su color simbólico es el índigo o azul profundo, su elemento es la luz o más allá de los elementos, su mantra bija es OM (o el bija silencioso KSHAM), y se representa como un loto de dos pétalos. Gobierna la intuición, la visión interior, la clarividencia, la imaginación creadora y la integración de los hemisferios cerebrales.
Origen
Ajna se describe en los textos tántricos hindúes medievales. Su nombre significa «mando» porque el maestro espiritual transmite su gracia y sus instrucciones directamente a este centro del discípulo. La deidad residente es Ardhanarishvara, la unión andrógina de Shiva y Shakti, junto a la diosa Hakini. Los dos pétalos representan los canales ida (lunar) y pingala (solar), que aquí confluyen finalmente con sushumna (canal central). En este chakra los opuestos se funden y nace la visión unitiva.
En Occidente, la idea del «ojo interior» tiene paralelos antiguos: el ojo de Horus egipcio, el ojo único de los cíclopes, el «ojo de la mente» platónico. La glándula pineal, identificada anatómicamente por Galeno y descrita por Descartes como «asiento del alma» en el siglo XVII, fue asociada al tercer ojo por la Teosofía a finales del siglo XIX. Blavatsky propuso que la pineal era el órgano vestigial de una facultad perceptiva atrofiada en la humanidad actual y susceptible de reactivarse.
Sistema clásico y adaptación occidental
En la tradición clásica, Ajna es el centro de la buddhi, inteligencia discriminativa que separa lo real de lo aparente. Los yoguis avanzados que despiertan este chakra adquieren siddhis (poderes): clarividencia, telepatía, conocimiento de vidas pasadas. Pero las escrituras advierten que estos poderes son tentaciones que pueden distraer del objetivo último, la liberación. La práctica del trataka (mirada fija en una llama o un punto) entrena este chakra, así como la concentración en el entrecejo durante la meditación.
En la versión occidental, Ajna se interpreta como sede de la intuición, la imaginación y la visualización creativa. La obra de autores como Caroline Myss, Anodea Judith y, en clave neurocientífica, los estudios sobre la glándula pineal y la producción de melatonina y DMT (dimetiltriptamina, asociado a experiencias visionarias), han renovado su interés. El tercer ojo se ha vuelto popular gracias a libros sobre clarividencia, channelers contemporáneos y prácticas de visualización guiada.
En la práctica
Para activar Ajna, las prácticas trabajan la atención focal. La meditación con los ojos cerrados dirigiendo suavemente la atención al entrecejo, el trataka sobre una llama, la repetición silenciosa del mantra OM en el tercer ojo, la práctica de shambhavi mudra (mirada fija con ojos abiertos hacia arriba). Visualización creativa, trabajo con sueños lúcidos, registro de sueños cada mañana, lectura de oráculos como el Tarot o el I Ching, contemplación de imágenes sagradas (yantras, mandalas).
Las piedras asociadas son el lapislázuli, la azurita, el zafiro azul, la sodalita, la fluorita y la amatista profunda. En aromaterapia, salvia esclarea, jazmín, sándalo y lavanda. En astrología, la Luna y Neptuno están vinculados a la intuición, mientras Mercurio y Júpiter rigen la mente superior; en tu carta natal los aspectos a la Luna y Neptuno, así como la Casa XII, describen este centro. En el Tarot, La Sacerdotisa (II), La Luna (XVIII) y El Ermitaño (IX). Aprovecha la luna nueva consultando el calendario lunar para sembrar visiones.
Profundidad simbólica
En clave simbólica, el Tercer Ojo es la visión que une lo dividido. Donde los ojos físicos ven dos (sujeto y objeto, yo y mundo), el ojo interior ve uno. Por eso la iconografía sagrada lo representa cerrado o entreabierto: ve hacia adentro, hacia la fuente. Las tradiciones egipcia, hindú, tibetana y cristiana convergen aquí: el ojo de Horus, el ojo de Shiva, el ojo de la divina providencia. Despertar Ajna no es desarrollar superpoderes, sino disolver el engaño de la separación.
En la Cábala, Ajna resuena con Chokmah (sabiduría) y Binah (comprensión), las dos sefirot superiores que pueden equipararse a los dos «pétalos» del chakra. En astrología, la Luna y Neptuno reinan en este territorio; en su versión racional, Mercurio elevado. En el Tarot, La Sacerdotisa, La Luna, El Ermitaño y La Estrella. Profundiza en el Glosario y observa cómo Ajna prepara la apertura del chakra corona, su consumación natural.
También conocido como
- Ajna
- sexto chakra
- chakra índigo
- ojo interior
- centro frontal