Esoterismo

Chakra Corona

El Chakra Corona o Sahasrara (sánscrito सहस्रार, «el de los mil [pétalos]») es el séptimo y último de los chakras principales. Se sitúa en la coronilla, en el punto más alto del cráneo (la fontanela bregmática). Su color simbólico es el violeta o el blanco luminoso, su elemento trasciende los elementos (a veces se le llama pura conciencia), su mantra bija es OM en su forma más sutil o el silencio, y se representa como un loto de mil pétalos abierto hacia arriba. Gobierna la conexión con lo divino, la unidad, la trascendencia del ego, la iluminación y la integración suprema.

Origen

Sahasrara aparece en los textos tántricos hindúes medievales como la meta del ascenso de la kundalini. Si los seis chakras inferiores tienen pétalos contables (4, 6, 10, 12, 16, 2), Sahasrara desborda toda cuenta: mil pétalos significa infinitos. La deidad residente es Param Shiva, Shiva supremo, en unión completa con su Shakti. Allí ocurre el matrimonio místico, la unión de los polos divididos en el cuerpo. Los textos también lo llaman Brahmarandhra («cueva de Brahma»), porque por él entra y sale la conciencia liberada al morir.

En Occidente, Sahasrara llegó con la obra de Woodroffe y la Teosofía a comienzos del siglo XX. La iconografía de aureolas y coronas en santos y maestros (la corona de luz de Cristo, el ushnisha protuberancia del Buda, las coronas de los reyes sagrados) es expresión universal de este centro. El New Age popularizó la imagen del «loto que se abre en la coronilla» como meta del trabajo espiritual. Las experiencias místicas registradas en todas las tradiciones suelen describir luz, sensación de coronilla abierta y disolución del yo personal.

Sistema clásico y adaptación occidental

En la tradición clásica, Sahasrara no es estrictamente un chakra «más», sino el lugar donde los chakras inferiores culminan y donde el practicante trasciende todo. Cuando la kundalini sube y se funde con Param Shiva en Sahasrara, ocurre samadhi: la realización plena. Algunos sistemas describen chakras superiores adicionales (bindu, sobre la coronilla; guru chakra, entre Ajna y Sahasrara; soma chakra) que matizan el mapa, pero Sahasrara conserva la centralidad como umbral de la liberación.

En la versión occidental, Sahasrara se asocia con la espiritualidad madura, la fe sin dogma, la sensación de pertenencia al todo y la apertura a inspiración trascendente. Anodea Judith lo vincula con la adolescencia y la primera adultez, cuando el ser humano empieza a formular preguntas sobre el sentido último. Un Sahasrara herido produce nihilismo, cinismo espiritual, depresión existencial. Un Sahasrara abierto se manifiesta en serenidad, capacidad de asombro, sensación de gracia y guía interior.

En la práctica

Para abrir Sahasrara, las prácticas son sobre todo de rendición. La meditación silenciosa profunda (dhyana que se convierte en samadhi), la repetición silenciosa del mantra OM o de cualquier nombre divino sostenido por largo tiempo (japa), las posturas invertidas (Sirsasana o postura sobre la cabeza, Sasankasana), la oración contemplativa, el silencio prolongado en retiro. Trabajar primero los seis chakras inferiores es indispensable: una corona despierta sobre cimientos débiles produce desequilibrios espirituales (egos espirituales, falsas iluminaciones).

Las piedras asociadas son la amatista, el cuarzo cristal, la selenita, la apofilita y el diamante de Herkimer. En aromaterapia, incienso, mirra, loto, sándalo blanco. En astrología, Saturno (límites trascendidos), Júpiter (sentido), Urano (revelación) y Neptuno (disolución) participan en este centro; en tu carta natal la Casa XII y los planetas en ella indican vocación trascendente. En el Tarot, El Mundo (XXI), El Juicio (XX) y La Estrella (XVII). Aprovecha los plenilunios consultando el calendario lunar para meditaciones de apertura.

Profundidad simbólica

En clave simbólica, el Chakra Corona es el umbral del más allá. Por él la conciencia individual se abre al océano de la conciencia universal. Las tradiciones describen este encuentro como matrimonio místico (cristianismo, sufismo), unión de Shiva y Shakti (tantra), devekut con Dios (Cábala), nirvana (budismo). Sahasrara es el punto donde el yo se rinde y descubre, paradójicamente, que nunca estuvo separado. Allí termina el camino espiritual y comienza la vida iluminada, que ya no es buscar sino servir.

En la Cábala, Sahasrara resuena con Keter, la corona, la sefirá más alta del Árbol de la Vida. En astrología, los planetas transpersonales (Urano, Neptuno, Plutón) y los signos transcendentes participan, pero ningún planeta lo agota. En el Tarot, El Mundo simboliza su realización, El Juicio su despertar, La Estrella su gracia y El Sol (XIX) su radiación. Profundiza en el Glosario y observa cómo Sahasrara culmina el viaje iniciado en el chakra raíz.

También conocido como

  • Sahasrara
  • séptimo chakra
  • chakra violeta
  • loto de los mil pétalos
  • corona

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