Cernunnos
Cernunnos (galés Carnonos, etimología karno- «cuerno» con sufijo aumentativo, «el gran cornudo») es el dios cornudo del panteón celta, señor de los animales salvajes, los bosques, la fertilidad, la abundancia y el inframundo. Suele representarse sentado en posición de loto, con astas de ciervo en la cabeza, sosteniendo un torque (collar celta de oro) en una mano y una serpiente con cabeza de carnero en la otra, rodeado de fauna. Su nombre está atestiguado solo una vez en una inscripción, pero su iconografía es ubicua en el arte celta. Es figura ambivalente: dios de la vida vegetal-animal y del paso al otro mundo, paralelo céltico del Pan grecorromano.
Mito y origen
Su nombre se conserva en una sola inscripción, el llamado Pilier des Nautes («Pilar de los Nautas»), erigido por los marineros del Sena hacia el 14-37 d.C. en honor del emperador Tiberio, hallado en 1710 bajo el coro de Notre-Dame de París y conservado en el Museo de Cluny. En él aparece grabado [C]ERNUNNOS bajo la imagen de una cabeza cornuda. Sin testimonios literarios directos, su mitología se reconstruye a partir de la iconografía. El Caldero de Gundestrup, encontrado en una turbera danesa en 1891 y datado entre los siglos II a.C. y I d.C., muestra en una de sus placas un dios cornudo sentado en postura yóguica con torque y serpiente carnera: imagen canónica de Cernunnos.
La iconografía del dios cornudo es muy antigua: la pintura rupestre del «hechicero» de la cueva de Les Trois-Frères en Ariège (Francia), de unos 13.000 años, muestra ya una figura semihumana con cuernos. La continuidad sugiere un sustrato chamánico prehistórico del que Cernunnos sería heredero celta. Las fuentes literarias indirectas son escasas: la Lebor Gabála Érenn («Libro de las Conquistas», siglo XI) y el Mabinogion galés (recopilado entre los siglos XII-XIV) no lo mencionan por nombre, pero el personaje del «Señor del Bosque» en el Mabinogion, especialmente en Owain, evoca su tipología. Su culto fue suprimido por la cristianización.
Atributos e historias
Su iconografía es densa y consistente a lo largo de la Galia y Britania. Las astas de ciervo, que se renuevan cada año, simbolizan los ciclos de la naturaleza, la muerte y renacimiento estacional. El torque, símbolo nobiliario y mágico celta, indica su rango y poder mágico. La serpiente con cabeza de carnero (serpens criocephalus) es atributo exclusivamente celta sin paralelo en otras mitologías: combina la fertilidad masculina del carnero con la sabiduría telúrica y el ciclo de renovación de la serpiente. La postura sentada con piernas cruzadas («yóguica» o «en sastre») es típica del arte celta y se interpreta como meditativa o ritual.
En la placa A del Caldero de Gundestrup, Cernunnos aparece rodeado de animales: ciervo, toro, león, delfín y un personaje cabalgando un pez. Esta variedad sugiere su soberanía sobre el conjunto del mundo animal, terrestre y acuático. En otras representaciones, especialmente en relieves galorromanos como los de Reims, Saintes y Vendoeuvres, aparece con un saco del que vierte grano o monedas, asociándolo a la abundancia material. A veces lo acompañan Mercurio y Apolo en interpretaciones sincréticas galorromanas: los romanos lo identificaron parcialmente con Dis Pater (señor del inframundo) y Mercurio (intermediario psicopompo).
Recepción moderna
La cristianización transformó su figura en demoníaca: el diablo cristiano medieval, con cuernos y patas de macho cabrío, hereda iconografía de Cernunnos y de Pan, según estudios de Margaret Murray, aunque sus tesis han sido criticadas por la historiografía posterior. Sobrevivió en el folclore como «Hombre Verde» (Green Man), figura vegetal de hojas que adorna capiteles de iglesias medievales en toda Europa occidental, y como el Herne the Hunter de la tradición inglesa, jinete fantasmal con astas que cabalga por los bosques de Windsor según leyendas recogidas por Shakespeare en Las alegres comadres de Windsor.
En el siglo XX, con el resurgir neopagano y wiccano fundado por Gerald Gardner en 1954, Cernunnos fue recuperado como una de las dos divinidades principales del culto wicca, junto con la Diosa Trina. Como Dios Cornudo, encarna el principio masculino fértil de la naturaleza. Margaret Murray, en El culto de las brujas en Europa occidental (1921), defendió la continuidad cultual subterránea. Aparece en novelas de Robert Holdstock, en la saga de The Wicker Man y en la cultura pop contemporánea. En el tarot, resuena con El Diablo (XV) por su iconografía cornuda y con El Emperador (IV) por su soberanía. Más en el test mitológico.
Profundidad simbólica
Cernunnos encarna el arquetipo del Señor de los Animales (Herr der Tiere) que el historiador de las religiones Mircea Eliade estudió en Tratado de historia de las religiones (1949) como uno de los más antiguos del homo religiosus: figura semianimal que reina sobre la fauna, garantiza la caza y media entre lo salvaje y lo humano. Comparte arquetipo con Pan griego, Fauno romano, Pashupati indio (epíteto de Shiva «señor de los animales») y el Shanagar sumerio. Carl Gustav Jung lo asociaría al arquetipo del Anciano Sabio en su versión salvaje y al animus arcaico.
En astrología, Cernunnos resuena con Saturno (asceta sentado, paciente, señor del límite), Plutón (señor del inframundo, fertilidad subterránea) y Júpiter (abundancia generosa). Su posición «yóguica» y su torque-serpiente lo conectan llamativamente con la Kundalini y el yoga indio: posible paralelismo indoeuropeo. En el tarot, sus correspondencias son El Emperador (IV) en su faceta soberana, El Hierofante (V) chamánico, y El Diablo (XV) en su iconografía cornuda. Profundiza en Morrigan y Brigid para el panteón celta, y consulta el Glosario.
También conocido como
- el Cornudo
- Herne
- Hombre Verde
- señor de los animales
- dios astado