Mitología

Yggdrasil

Yggdrasil (nórdico antiguo Yggdrasill, «corcel de Ygg», es decir «corcel de Odín») es el Fresno del Mundo de la mitología nórdica, axis mundi que sostiene los nueve mundos y conecta cielo, tierra e inframundo. Su nombre alude al sacrificio de Odín, que se ahorcó del árbol durante nueve noches para obtener las runas (la horca era llamada poéticamente «corcel del ahorcado»). Sus tres raíces se hunden en el reino de los Æsir, en el de los gigantes y en Niflheim. En su copa pasta el ciervo Eikþyrnir; en sus raíces roe el dragón Níðhöggr. Es el árbol cósmico arquetípico germánico.

Mito y origen

Las fuentes literarias son la Edda Poética, especialmente el Völuspá («Profecía de la vidente») y el Grímnismál («Dichos de Grímnir»), y la Edda Prosaica de Snorri Sturluson de 1220, particularmente la Gylfaginning. El Völuspá abre con la imagen del árbol antes del mundo y termina con su estremecimiento en el Ragnarök. El Grímnismál ofrece la descripción más detallada de su fauna: cuatro ciervos pastan sus brotes, el águila innominada vive en su copa, la ardilla Ratatöskr sube y baja llevando insultos entre el águila y Níðhöggr.

El motivo del árbol cósmico es indoeuropeo y universal. Tiene paralelos con el roble de Zeus en Dodona, el árbol védico Aśvattha invertido del Bhagavad Gita (XV.1), el Irminsul sajón destruido por Carlomagno en el 772, el roble de Donar talado por San Bonifacio en Geismar en el 723, y los árboles chamánicos siberianos. Mircea Eliade, en El mito del eterno retorno (1949) y Tratado de historia de las religiones (1949), estudió Yggdrasil como ejemplo paradigmático del axis mundi, eje cósmico que conecta los tres niveles del universo.

Atributos e historias

Sus tres raíces alimentan tres pozos: la de Asgard alcanza el pozo de Urðr, donde habitan las tres nornas Urðr (pasado), Verðandi (presente) y Skuld (futuro/deuda), que riegan el árbol cada día con agua y arcilla blanca para mantenerlo vivo; la raíz de Jötunheim llega al pozo de Mímir, fuente de sabiduría donde Odín dejó un ojo; la raíz de Niflheim termina en Hvergelmir, manantial primigenio donde mora Níðhöggr royendo el tronco. Esta tríada acuática condensa la estructura temporal y cognitiva del cosmos nórdico.

En su tronco se sostienen los nueve mundos: Asgard (Æsir), Vanaheim (Vanir), Álfheim (elfos luminosos), Midgard (humanos), Jötunheim (gigantes), Svartálfheim (elfos oscuros o enanos), Niflheim (niebla y hielo primigenios), Muspellheim (fuego primigenio) y Helheim (muertos). El puente arcoíris Bifröst, vigilado por Heimdall, conecta Asgard con Midgard. En el Ragnarök, Yggdrasil tiembla pero no muere; tras la batalla final, una nueva pareja humana, Líf y Lífþrasir, emerge de su tronco para repoblar el mundo renovado.

Recepción moderna

En el siglo XIX, Yggdrasil se convirtió en símbolo del romanticismo germánico y nórdico. Pintores como Friedrich Wilhelm Heine lo representaron magníficamente. Richard Wagner aludió a él en el comienzo de El crepúsculo de los dioses (1876), donde las nornas tejen junto al fresno. J.R.R. Tolkien se inspiró en él para los árboles de Valinor en El Silmarillion. En la literatura fantástica, ha sido reinterpretado por Diana Wynne Jones, Joanne Harris y Neil Gaiman. Aparece en videojuegos como God of War: Ragnarök (2022) como elemento estructurante del mundo de juego.

En el neopaganismo Ásatrú, Yggdrasil es el centro de la cosmovisión y aparece en altares como icono central. La meditación con visualización del árbol es práctica habitual, recuperando posiblemente formas chamánicas antiguas. Los nueve mundos sirven de mapa para viajes interiores. En el tarot, resuena con El Mundo (XXI) por su totalidad, con El Colgado (XII) por el sacrificio de Odín en sus ramas, y con El Árbol de la Vida cabalístico. Conoce más en el test mitológico.

Profundidad simbólica

Yggdrasil es el axis mundi nórdico, modelo de la estructura tripartita del cosmos (cielo, tierra, inframundo) que Carl Gustav Jung reconoció como arquetipo del Sí-mismo (Selbst) en su forma vegetal. En Psicología y alquimia (1944), Jung señaló que el árbol filosófico (arbor philosophica) alquímico, el árbol de la vida cabalístico y los árboles cósmicos chamánicos son variantes de un mismo símbolo: la totalidad psíquica enraizada en el inconsciente y elevándose a la consciencia. Su crecimiento es metáfora de la individuación.

En la Cábala, el Árbol de la Vida con sus diez sefirot ofrece paralelo claro a Yggdrasil con sus nueve mundos. En astrología, su eje vertical resuena con Saturno (estructura) y Júpiter (expansión), y los nueve mundos se han correlacionado lúdicamente con los planetas. En las runas, Eihwaz (ᛇ), la runa del tejo o el fresno, vibra directamente con su energía. Para entender el sacrificio de Odín en sus ramas, consulta Odín, y para el final cósmico, Ragnarök. Más en el Glosario.

También conocido como

  • Fresno del Mundo
  • árbol cósmico
  • Mímameiðr
  • Læraðr
  • axis mundi nórdico

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