Caballero
El Caballero es la segunda de las cuatro Cartas de la Corte en cada palo del tarot. Hay cuatro Caballeros: de Bastos, de Copas, de Espadas y de Oros. Representa la energía en movimiento, la misión activa, la búsqueda. Es la fase de acción, de viaje, de cruzada, de entrega total a una causa o a un propósito. Aparece como una figura masculina a caballo, armada con el atributo del palo y dirigiéndose hacia un destino visible o lejano.
Origen iconográfico
El Caballero como figura de la corte es una innovación específicamente italiana del siglo XV: en la Visconti-Sforza de 1450 ya aparece como cuarta corte, junto al Rey, Reina y Paje. Esta figura derivó directamente de la caballería medieval —el cavaliere cortesano que parte hacia las cruzadas, los torneos o las quêtes amorosas. La baraja francesa moderna lo abandonó (de ahí la ausencia del Caballero en la baraja de póker), pero el tarot lo conservó. En el Tarot de Marsella del siglo XVII, los Caballeros se pintaron en posiciones heráldicas, montados sobre caballos en marcha.
En el Rider-Waite-Smith de 1909, Pamela Colman Smith dio a cada Caballero un caballo con personalidad propia: el Caballero de Bastos sobre un corcel encabritado en pleno galope; el Caballero de Copas sobre un caballo blanco que avanza al paso, ofreciendo la copa con gesto cortés; el Caballero de Espadas en carga furiosa con la espada en alto; el Caballero de Oros en pausa, sobre un caballo negro detenido en un campo arado. Aleister Crowley en el Tarot Thoth (1944) elevó al Caballero al rango supremo de su sistema, asignándole la letra Yod del Tetragrámaton.
Significado y función
El Caballero representa la acción dirigida, el movimiento con propósito, la fase del trabajo activo y de la búsqueda. Cuando aparece, indica que la situación ha pasado del aprendizaje (Sota) a la acción concreta. Un Caballero de Bastos habla de un viaje, una mudanza, un proyecto que arranca con fuerza, una persona impulsiva y aventurera. Un Caballero de Copas representa un romance que llega, una propuesta sentimental, alguien que corteja con sensibilidad. Un Caballero de Espadas indica un cambio rápido, una decisión tomada con urgencia, una persona directa y confrontativa. Un Caballero de Oros describe el progreso lento pero constante, el trabajo metódico, una persona fiable y paciente.
La sombra del Caballero es la prisa, la falta de matiz, el extremismo, la incapacidad de detenerse o de pensar antes de actuar. Cuando representa a una persona, suele ser alguien joven adulto —entre veinte y treinta y tantos— en fase activa de la vida, o alguien con personalidad enérgica y orientada a la acción. La diferencia esencial entre el Caballero y la Reina es que el primero está en movimiento hacia, mientras la Reina ya ha llegado y custodia.
En las lecturas
En una Cruz Celta, un Caballero indica acción inminente o ya en curso. En posición de futuro promete movimiento concreto en la dirección señalada por el palo. En posición de obstáculo advierte sobre la prisa o el extremismo que amenazan la situación. En lo amoroso, un Caballero suele anunciar a alguien que entra activamente en la vida del consultante: en el Tarot del Amor, los Caballeros son cartas de cortejo y de iniciativas relacionales claras. En lo profesional indican proyectos en marcha, mudanzas laborales, viajes de trabajo.
Una tirada de tres cartas con varios Caballeros señala un momento de cambio rápido y movimiento múltiple: muchas cosas están en marcha simultáneamente. Para preguntas sobre acción y dirección, el Tarot Rider-Waite ofrece imágenes muy elocuentes —cada uno de los cuatro Caballeros tiene una postura corporal radicalmente distinta. El Tarot de Marsella mantiene la composición heráldica clásica. Si el Caballero aparece como Significador del consultante, indica que estás en fase activa de tu propia historia.
Profundidad simbólica
En la cábala de la Golden Dawn, el Caballero corresponde a la letra Vav del Tetragrámaton y al elemento aire dentro de cada palo, produciendo las combinaciones: aire-de-fuego (Caballero de Bastos, ímpetu intelectual), aire-de-agua (Caballero de Copas, sentimiento articulado), aire-de-aire (Caballero de Espadas, doble cualidad mental), aire-de-tierra (Caballero de Oros, plan concreto). El Caballero representa al hijo en la familia tetragramática —Yod (padre/Rey), Heh (madre/Reina), Vav (hijo/Caballero), Heh (hija/Sota).
Arquetípicamente, el Caballero encarna al héroe en misión: Lancelot, Parsifal, Galahad, Cid, Don Quijote, los caballeros del Grial y los caballeros andantes. En el viaje del héroe de Joseph Campbell, el Caballero es el héroe que ha cruzado el umbral y atraviesa el «camino de las pruebas». La caballería medieval, codificada en el siglo XII por Chrétien de Troyes, dio a esta figura sus rasgos definitivos: valor, fidelidad, servicio a una dama o a una causa, búsqueda de un objeto sagrado. En la psicología junguiana, el Caballero representa el animus activo, la fuerza directriz orientada hacia un objetivo. Es la fase de movimiento entre la Sota aprendiz y la maestría asentada de la Reina.
También conocido como
- Knight
- Cavalier
- Cavaliere
- Jinete