La Templanza
La Templanza (clave XIV) es el decimocuarto arcano de los 22 Arcanos Mayores y representa el equilibrio integrador, la moderación creativa y la alquimia de los opuestos. En el Rider-Waite-Smith de 1909 aparece como un ángel andrógino con grandes alas rojas que vierte agua entre dos copas, una en cada mano. Lleva un disco solar en la frente, el tetragrámaton bordado en el pecho, un pie en tierra y el otro en el agua de un estanque. Tras él florecen lirios e iris.
Origen e iconografía
En el Visconti-Sforza Tarocchi de hacia 1450, la Templanza aparece como una de las cuatro virtudes cardinales del cristianismo, representada por una figura femenina vertiendo líquido de un recipiente a otro. La iconografía es directa y didáctica: alegoría de la moderación. En el Tarot de Marsella del siglo XVII, Tempérance conserva esta acción y se le añaden alas, transformándola en figura angélica. La acción de mezclar agua con vino —o agua fría con agua caliente— era símbolo cristiano de la unión de las dos naturalezas de Cristo, humana y divina.
A. E. Waite y Pamela Colman Smith en 1909 cargaron la imagen de simbología hermética. Añadieron el disco solar en la frente del ángel —signo de Tiphareth— y el tetragrámaton bordado, así como los lirios y el sendero hacia el horizonte donde un sol corona dos montañas. La postura con un pie en tierra y otro en agua subraya la integración de los reinos. Crowley en el Thoth-Tarot de 1944 la rebautizó Art (Arte), asociándola al signo de Sagitario y a la letra hebrea Samekh. Su versión muestra una figura andrógina alquímica fundiendo fuego y agua sobre un caldero.
Significado al derecho e invertido
Al derecho, la Templanza habla de equilibrio activo, no pasivo. No es solo moderación: es la capacidad de mezclar opuestos para crear algo nuevo. Aparece tras periodos de transformación intensa —tras La Muerte— como señal de integración: lo que pareció contradictorio empieza a fluir junto. Es la carta de la paciencia creativa, de las síntesis que requieren tiempo, de las relaciones donde dos personas distintas encuentran cómo combinar sus aguas. Indica también curación, reconciliación y proyectos que avanzan al ritmo justo, ni rápido ni lento.
Invertida, la Templanza señala desequilibrios, excesos en cualquier dirección, impaciencia que arruina lo que pedía maduración, o incapacidad de combinar elementos que insisten en estar separados. Puede indicar también extremos en la salud —dieta, sueño, sustancias—, en las emociones, o en la dedicación a un proyecto. La carta invertida pregunta: ¿qué dos cosas en tu vida tratas como opuestas cuando podrían integrarse? El ángel no elige una copa: pasa el agua entre las dos. Esa es la pista.
En las lecturas
Cuando la Templanza aparece en tu tirada, observa qué pide ser equilibrado o integrado. En cuestiones de amor describe relaciones donde la diferencia se vuelve riqueza, periodos de reconciliación, o el momento de moderar tanto la intensidad como la distancia. En lo profesional señala proyectos que requieren paciencia, colaboraciones entre estilos distintos, o el cuidado de la salud y el ritmo de trabajo. En lo espiritual marca la fase de integración tras una experiencia profunda — el momento en que lo aprendido se asienta en tu vida cotidiana.
En la cruz celta aparece a menudo en posiciones de «consejo» o «futuro próximo». Léela junto a sus vecinas: tras La Muerte integra lo que el cierre liberó; antes de El Diablo, ofrece equilibrio antes de la confrontación con la sombra. Para tiradas afectivas, el Tarot del Amor traza muy bien estos procesos de integración. También puedes consultar más sobre los Arcanos Mayores.
Profundidad simbólica
Numerológicamente, el catorce reduce a cinco (1+4=5), retomando el dinamismo del Hierofante pero ahora en clave alquímica. Es número de movimiento que mantiene el equilibrio en la marcha. Astrológicamente se asocia la Templanza con Sagitario, signo mutable de fuego regido por Júpiter — el signo del arquero que apunta lejos, del viajero filosófico, de la búsqueda de sentido. En el árbol cabalístico le corresponde el sendero Samekh, que conecta Tiphareth con Yesod, sosteniendo el alma entre la luz solar y el reflejo lunar.
Como arquetipo, la Templanza encarna la coniunctio alquímica en su fase de mezcla: el momento en que los opuestos —sol y luna, fuego y agua, masculino y femenino— empiezan a fluir juntos sin perder identidad. Joseph Campbell la asocia a la fase de «reconciliación con el padre» o de «apoteosis» en el viaje del héroe. Mitológicamente evoca a Iris, mensajera entre los dioses y los mortales, y al ángel Miguel pesando aguas. Es contraparte madura de Los Enamorados: si allí los opuestos se eligen, aquí ya se mezclan creativamente.
También conocido como
- La Tempérance
- La Temperanza
- Temperance
- Art
- Clave XIV