Tarot de Marsella
El Tarot de Marsella es la familia de barajas de tarot más antigua y simbólicamente austera de la tradición occidental. Surgió en el sur de Francia entre los siglos XVI y XVII, codificándose definitivamente con la edición de Nicolas Conver en 1760. Conserva los Arcanos Menores con pips no ilustrados —simples acumulaciones del símbolo del palo, sin escenas narrativas— y mantiene la iconografía medieval de los 22 Arcanos Mayores.
Origen histórico
El tarot llegó a Francia desde Italia hacia 1500, probablemente con los soldados franceses que regresaban de las guerras italianas de Carlos VIII y Luis XII. Las primeras barajas francesas se imprimieron en Lyon y en Marsella —ciudades portuarias clave del sur. La edición más antigua conservada del Tarot de Marsella propiamente dicho data de 1672 y fue impresa por Jean Noblet en París, aunque la denominación «Marsella» se aplicó retrospectivamente al estilo iconográfico común. La consagración definitiva del modelo vino con Nicolas Conver, maestro tarotier de Marsella, que en 1760 publicó la baraja considerada canónica y que ha sido reeditada hasta hoy.
A lo largo del siglo XVIII se publicaron variantes notables: el Tarot de Jean Dodal de Lyon (hacia 1701), el de François Heri de Solothurn (1718), el de Pierre Madenié de Dijon (1709). Todos comparten una iconografía común con pequeñas variaciones de coloreado y de tipografía. El Tarot de Marsella sirvió tanto para juegos de cartas —el tarot français seguía jugándose— como para usos adivinatorios marginales. Su lectura esotérica explícita comenzó con Antoine Court de Gébelin en 1781 y con Etteilla en la misma década, quienes le atribuyeron orígenes egipcios.
Características y simbología
El Tarot de Marsella se distingue del Rider-Waite por varios rasgos esenciales. Los Arcanos Menores son pips sin escenas: el Cinco de Copas, por ejemplo, muestra simplemente cinco cálices dispuestos geométricamente, con motivos vegetales entre ellos, sin la figura encapuchada del Rider-Waite. Esta austeridad obliga al lector a trabajar con el simbolismo numérico y elemental puro. Los Arcanos Mayores conservan la numeración romana clásica con VIII = La Justicia y XI = La Fuerza (al contrario que en el Rider-Waite), y la Papisa ocupa la posición II en lugar de la Suma Sacerdotisa waiteana.
La paleta cromática es limitada: rojo, azul, amarillo, negro y carne, sin matices ni sombreados modernos. Los grabados originales en madera —técnica xilográfica— dan a las imágenes un aire arcaico y rotundo. Los nombres aparecen en francés en la cartela inferior: Le Bateleur, La Papesse, L'Imperatrice, etc. La carta del Loco aparece sin numeración —ni 0 ni XXII—, situándose fuera de la secuencia. Detalles iconográficos como las plantas en el suelo, los animales asociados o los gestos de las manos son sutiles y exigen atención.
En la práctica
El Tarot de Marsella exige más experiencia simbólica que el Rider-Waite. Para principiantes puede resultar inicialmente frío, pero quienes lo dominan suelen volverse fieles a su pureza. La lectura de los pips se apoya en la numerología: cada número del As al Diez tiene un significado constante, modulado por el palo. El tres, por ejemplo, indica primera realización: el Tres de Copas es alegría compartida; el Tres de Espadas es sufrimiento articulado; el Tres de Bastos, el horizonte que se ensancha; el Tres de Oros, el oficio en colaboración.
Lectores como Alejandro Jodorowsky y Philippe Camoin han defendido en las últimas décadas la primacía del Marsella sobre el Rider-Waite, alegando su mayor pureza simbólica. Su libro La Vía del Tarot (2004) revitalizó el estudio del Marsella en el mundo hispano. Para tiradas como la Cruz Celta, la tirada de tres cartas o la Lectura Anual, el Marsella es excelente. Si quieres explorar este mazo, consulta el Tarot de Marsella y compáralo con el Rider-Waite y con el Lenormand.
Profundidad simbólica
El Tarot de Marsella conserva un estado anterior a las codificaciones esotéricas modernas. Sus imágenes son medievales y renacentistas en estado puro: las figuras de los Arcanos Mayores remiten directamente a la iconografía de los frescos italianos del Trecento y del Quattrocento, a las miniaturas francesas y a las representaciones populares del juicio final, de las virtudes y de los vicios. Esto lo convierte en una fuente arqueológica privilegiada para entender la cosmología visual de la Europa premoderna —antes de que la Golden Dawn y el ocultismo victoriano impusieran sus capas de cabalismo y egiptología.
Filosóficamente, el Tarot de Marsella es apofático: dice menos para que el lector pueda decir más. Su austeridad opera como espejo en blanco donde se proyecta el inconsciente del consultante. Carl Gustav Jung habría dicho que es un mazo más adecuado para la activación de los arquetipos que el Rider-Waite, precisamente porque las imágenes son menos saturadas narrativamente. La escuela neo-marsellesa de Jodorowsky y Camoin ha desarrollado lecturas cromáticas, gestuales y numerológicas muy refinadas, demostrando que la aparente simplicidad del Marsella esconde una profundidad simbólica considerable. Junto con el Thoth y el Rider-Waite, el Marsella forma la trinidad fundadora del tarot moderno.
También conocido como
- Tarot Marseillais
- Tarocco di Marsiglia
- Marseille Tarot
- TdM