Reina
La Reina es la tercera de las cuatro Cartas de la Corte en cada palo del tarot. Hay cuatro Reinas: de Bastos, de Copas, de Espadas y de Oros. Representa la energía femenina madura, la maestría introvertida, el dominio que viene del interior. Es la que ha integrado la fuerza de su palo y la ejerce desde la presencia, no desde la acción exterior. En las imágenes aparece sentada en su trono, con el atributo del palo en la mano y el reino simbólico al fondo.
Origen iconográfico
La Reina como figura de corte aparece desde las primeras barajas europeas del siglo XV. En la Visconti-Sforza de 1450, las Reinas se pintaron con vestidos cortesanos elaborados, coronadas, sentadas o de pie en posición frontal. La iconografía deriva directamente de las Reinas reales del Quattrocento italiano —Bianca María Visconti, Isabel de Aragón— cuyos retratos cortesanos inspiraron las cartas. En el Tarot de Marsella del siglo XVII, las Reinas se estilizaron con vestiduras simbólicas, sosteniendo el atributo del palo de manera ritual. La Reina sobrevivió en todas las barajas europeas, incluida la francesa de naipes, donde es la Dame.
En el Rider-Waite-Smith de 1909, Pamela Colman Smith dotó a cada Reina de un trono y un paisaje específicos: la Reina de Bastos entre leones y girasoles, con un gato negro a sus pies; la Reina de Copas en la orilla del mar, con su copa cerrada y ornamentada; la Reina de Espadas sobre un trono entre nubes, con el rostro severo y la mano extendida; la Reina de Oros en un jardín exuberante, contemplando su pentáculo con cariño. Aleister Crowley en el Tarot Thoth (1944) las pintó como reinas cósmicas, asociadas a la primera Heh del Tetragrámaton.
Significado y función
La Reina representa la maestría que ha sido interiorizada. Es la que sabe sin necesidad de demostrarlo, la que custodia el reino desde dentro. Una Reina de Bastos encarna el carisma magnético, la creatividad asentada, la pasión sostenida; una mujer que sabe lo que quiere y lo emana sin esfuerzo. Una Reina de Copas es la maestra del corazón: profundamente intuitiva, empática, con acceso directo a las aguas del sentir; sanadora natural, madre simbólica. Una Reina de Espadas personifica la inteligencia clara y aguda, el discernimiento honesto, a veces atravesado por el dolor lúcido del que ha visto mucho; conoce el precio de la verdad. Una Reina de Oros es la matrona próspera, la que cultiva el cuerpo, el hogar y los recursos con generosidad estable.
La sombra de la Reina es el repliegue, la rigidez, la posesividad o la frialdad. Cuando representa a una persona, suele ser una mujer madura —o un hombre con energía femenina muy desarrollada— en posición de poder interno. La diferencia esencial entre la Reina y el Rey es que la primera ejerce su autoridad desde la profundidad, mientras el segundo la ejerce desde la estructura visible.
En las lecturas
En una Cruz Celta, una Reina indica una persona o energía de gran madurez en el dominio del palo. En posición de consejo, la Reina te invita a actuar desde la maestría asentada, no desde la prisa o la inseguridad. En lo amoroso suele representar a la pareja o a una figura femenina importante; en una Tirada de Pareja describe el temperamento dominante de una de las partes. En lo profesional indica autoridad reconocida en un dominio específico, mentorías, posiciones de responsabilidad sostenida.
Tradicionalmente las Reinas se usan también como Significador de la consultante: la Reina cuyo palo corresponde al elemento del signo zodiacal (Reina de Bastos para signos de fuego, Reina de Copas para signos de agua, etc.). El Tarot Rider-Waite ofrece retratos psicológicos particularmente expresivos, donde las cuatro Reinas tienen presencias muy diferenciadas. En el Tarot del Amor son cartas de gran riqueza relacional. La Reina de Copas es probablemente la carta más venerada por los lectores intuitivos.
Profundidad simbólica
En la cábala de la Golden Dawn, la Reina corresponde a la primera Heh del Tetragrámaton (יהוה) y al elemento agua dentro de cada palo, lo que produce las combinaciones: agua-de-fuego (Reina de Bastos, pasión profunda), agua-de-agua (Reina de Copas, doble cualidad acuática), agua-de-aire (Reina de Espadas, mente penetrada de sentimiento), agua-de-tierra (Reina de Oros, materia nutricia). La Reina representa a la madre en la familia tetragramática y a la sefirá Binah, la inteligencia receptiva.
Arquetípicamente, la Reina encarna a la Gran Madre en sus cuatro modulaciones: la Reina de Bastos como Hera o Sekhmet (madre poderosa); la Reina de Copas como María o Isis (madre compasiva); la Reina de Espadas como Atenea o la Viuda Negra (madre sabia); la Reina de Oros como Démeter o Pachamama (madre fértil). En la psicología analítica de Carl Gustav Jung, las Reinas representan al ánima en sus diversos grados de integración —desde la Eva instintiva hasta la Sophia espiritual. Mitológicamente, el trono de la Reina evoca el solium romano, la cathedra bizantina y el trono de la Virgen como Sedes Sapientiae, sede de la sabiduría. La Reina es la maestra que sostiene al Rey.
También conocido como
- Queen
- Dame
- Regina
- Soberana